Por la Dra. Janet Álvarez González, Legisladora, Distrito 25 del Condado de Dallas, Texas Silver-Haired Legislature
Como representante de la Texas Silver-Haired Legislature en el Distrito 25 del condado de Dallas, he visto de primera mano cómo la inseguridad habitacional—y, en particular, las condiciones de vivienda peligrosas—amenazan directamente la salud, la independencia y la dignidad de nuestra población de adultos mayores. Tener un hogar seguro y accesible no es un lujo: es una necesidad médica, social y moral.
Muchos adultos mayores en Dallas viven en casas que han sido su hogar durante décadas. Estas viviendas guardan un valor personal y comunitario inmenso, pero muchas están en grave deterioro. Techos que gotean, cableado eléctrico inseguro, sistemas de calefacción y aire acondicionado rotos, pisos dañados y baños inaccesibles no son meros inconvenientes: son riesgos para la salud. Para quienes dependen de ingresos fijos, incluso reparaciones menores pueden ser imposibles de costear, obligándolos a vivir en condiciones que ponen en riesgo su vida y bienestar.
La falta de financiamiento y de programas de reparación y accesibilidad es uno de los desafíos más ignorados pero solucionables que enfrentan los adultos mayores hoy. Reparaciones simples—como instalar barras de apoyo, arreglar escalones, mejorar la iluminación, reparar tuberías o acondicionar la vivienda—pueden prevenir caídas, reducir hospitalizaciones y permitir que los adultos mayores permanezcan seguros en sus hogares. Estas inversiones preventivas son mucho menos costosas que la atención médica de emergencia o el traslado a instituciones de largo plazo.
Demasiadas veces, los adultos mayores esperan hasta que ocurre una crisis. Para entonces, el daño a su salud, finanzas e independencia ya es grave. Como paciente con discapacidades, veo la asistencia para reparaciones del hogar como medicina preventiva. Un hogar estable y seguro mejora directamente la salud física, el bienestar mental y la calidad de vida de los adultos mayores.
Hago un llamado urgente a líderes del condado, legisladores estatales, organizaciones sin fines de lucro, grupos religiosos, contratistas y voluntarios: necesitamos mayor financiamiento para programas de reparación de viviendas para adultos mayores, acceso ágil a los servicios y alianzas público-privadas que puedan responder rápidamente cuando se necesite ayuda.
Y también hago un llamado a la comunidad: si eres contratista, técnico calificado, donante o voluntario, tu apoyo puede marcar la diferencia entre que un adulto mayor permanezca seguro en su hogar o enfrente una crisis. Ayudar a reparar un techo, instalar una rampa o arreglar la calefacción no es solo un acto de servicio: es una inversión en dignidad, salud y estabilidad comunitaria.
Los adultos mayores del condado de Dallas construyeron nuestros vecindarios, criaron nuestras familias y contribuyeron a nuestra economía. Ahora, necesitan nuestra ayuda. Garantizar que sus hogares sean seguros, accesibles y habitables es una responsabilidad que nos incumbe a todos. Actuemos con urgencia, compasión y propósito—porque envejecer con dignidad nunca debería depender de la suerte.